sábado, 21 de abril de 2012

Limpieza de armarios (otra vez...)

No es la primera vez que hago un post con este título, pero es que la primavera (o lo que sea que estemos padeciendo en este momento) siempre invita a limpiar la mente, el cuerpo y el armario de porquerías que no nos hacen ninguna falta.

Mientras la mayoría de mis conocidos están en plena fase de librarse de los kilos de más de cara al verano, yo lo que pretendo es librarme de los kilos de ropa que no me pongo.

Mirando entre mis porquerías me doy cuenta de que tengo auténticos horrores que ni siquiera entiendo por qué compré. ¿En qué estaba pensando? No soy una compradora compulsiva, y menos en estos tiempos que corren, pero de alguna manera siempre me las acabo arreglando para tener cosas que me parecen absolutamente horripilantes.

Un abriguito de pretendido estilo años cincuenta con hilitos plateados, cuello redondo de niña tonta y hechura de señora embarazada. ¿Adónde voy con esto? En serio. ¿En qué estaba pensando?

Una chaquetita de punto que me pareció monísima en su momento y que me he puesto DOS veces porque me encuentro ridícula con ella. Me está corta y ancha. Un horror. Cada vez que la veo me parece que es la toquilla de mi abuela. De todas formas a lo mejor la guardo para ponérmela en casa, es muy calentita y apropiada para cuando hago punto de media. Sobre todo cuando llevo los rulos puestos (del tema rulos ya hablaré en otra ocasión...)

¿Qué empuja a las mujeres a comprarnos ropa que nos parece ideal de la muerte en la tienda y que apenas unas semanas después no podemos explicarnos cómo pudo llegar hasta nuestra casa? No me considero una mujer de mal gusto, pero tengo algunas cosas que ni son de mi estilo, ni me gustan, ni me quedan bien ni eran particularmente baratas. ¿Qué hacen en mi armario? Y lo peor de todo. ¿Por qué me ocurre esto una y otra vez?

domingo, 15 de abril de 2012

La gran noche

 André Marcel Adamek

¿Qué pasaría con nuestra sociedad si un cataclismo nos arrebatara todo lo que tenemos y tuviéramos que empezar desde el comienzo? Ésta es la gran cuestión que muchos escritores y directores de cine han planteado más de una vez.

Hace poco hice una entrada sobre "Ensayo sobre la ceguera" de Saramago. Os comentaba lo poco que apreciamos las comodidades que disfrutamos y lo que ocurriría si dejáramos de tener agua y electricidad. Cómo alimentarse, cómo calentarse. Cómo empezar desde el comienzo. La violencia que tarde o temprano aparecería y nos llevaría de nuevo a las luchas feroces de otros tiempos.

Adamek plantea un cataclismo nuclear y cómo los pocos supervivientes, separados unos de otros y con experiencias diferentes, intentan recomponer el mundo siendo conscientes de que nada volverá a ser igual. Sus miedos y también su esperanza de que ahora que todo ha sido destruido, quizá tengan la oportunidad de crear un tipo de sociedad más equitativa y justa. Sin embargo, los defectos típicamente humanos como la envidia, la intolerancia y el miedo a lo desconocido acabarán haciendo su aparición y poco a poco se irá recreando la misma sociedad que acaba de ser destruida.

Una interesante reflexión sobre si es posible crear un mundo mejor o simplemente no tenemos arreglo.
Personalmente me gustó mucho más "La fiesta prohibida", un libro precioso que no me canso de recomendar una y otra vez.

lunes, 20 de febrero de 2012

Los restos de la fiesta

"The remains of the day" es el título de un libro de Kazuo Ishiguro y también el título de la película que hicieron Anthony Hopkins y Emma Thompson. Lo que yo vi ayer por la mañana era más bien "The remains of the night".

Sábado de carnaval. La gente se disfraza, algunos hasta se ponen guapos y salen por ahí. Estamos en crisis y seguramente los disfraces de este año no han sido maravillosos, pero como diría mi abuela, de noche todos los gatos son pardos.

Pero ay, llega el domingo por la mañana y la luz del día hace que lo que parecían telas sedosas sean en realidad retales brillantes de pésima calidad. Las pelucas se convierten en estropajos de colores antinaturales y en fin, la fantasía nocturna se convierte en un desfile sórdido de individuos con resaca, mala cara y peores costumbres.

Lo malo de salir a la calle un domingo a las nueve y media de la mañana es que puedes encontrarte de todo, pero después del sábado de carnaval los encuentros superan las peores previsiones de "La noche de los muertos vivientes". Y ahora que lo pienso, también me encontré con algún que otro zombie, pero no tengo muy claro que fuera un disfraz.

Me deprime ver borrachos un domingo por la mañana, pero encontrártelos con los restos de sus disfraces patéticos y medio rotos me da bajón y de los gordos.
 
Como decía Scarlett:. Design by Exotic Mommie. Illustraion By DaPino