miércoles, 8 de agosto de 2012

Mentirosos y cojos

"... lo más arduo de las ficciones no es crearlas sino que duren, porque tienden a caerse solas. Un esfuerzo sobrehumano, sostenerlas en el aire."
Tu rostro mañana. 1 Fiebre y lanza.
Javier Marías


Lo malo de decir una mentira es que hay que saber mantenerla contra viento y marea, ser coherente con los detalles y sobre todo no olvidar nunca todo lo que se ha dicho para no incurrir en errores ni contradicciones. Esto es fácil al principio, pero a medida que pasa el tiempo el mentiroso va olvidando lo dicho y tarde o temprano aparece la verdad. Y lo mejor es que no te enteras de la verdad por terceras personas, sino por el propio mentiroso que olvida que te mintió sobre aquel asunto y un día te cuenta lo que realmente ocurrió. Pueden pasar meses o incluso años, pero tarde o temprano cae.

A lo largo de los años me ha ocurrido muchas veces, normalmente con las mismas personas. Antes me gustaba ponerles en evidencia, buscarles las cosquillas contándoles la versión que me habían contado en plan "pues yo creía que me habías dicho que..." para ver cómo reaccionaban, pero ya no. Incluso eso me ha terminado aburriendo. Ahora sólo me siento decepcionada en algunos casos y estúpida en otros.

En fin. Supongo que en eso, como en otras cosas, me estoy haciendo mayor y ya no me divierte pillar a la gente fuera de juego. Ha dejado de ser algo lúdico para convertirse en algo doloroso.







7 comentarios:

chema dijo...

conocí a una chica en la universidad que estaba en 3º con algunas asignaturas pendientes de 2º. un día me decía que le quedaba de 2º sólo la asignatura A, otro día me decía que le quedaba también la asignatura B, y otro día me decía que venía de hacer el examen final de febrero de la asignatura C. como si yo me fuera a extrañar de lo que a ella le quedara o dejara de quedar, si todos estábamos igual, avanzando a trancas y barrancas a caballo entre dos cursos.
esta anécdota es una tontería, pero a veces hay mentiras que sí pueden doler. si es el caso, espero que la decepción pase pronto. mejor mirar adelante...

Shirat dijo...

Sí Chema, a ese tipo de mentirosos me refería yo. Es como si no quisieran reconocer la verdad por vergüenza, pero al final te acabas enterando y además por ellos mismos. O como cuando alguien te cuenta que en su día dejó a su novia y al cabo de un tiempo te dice que fue ella la que le dejó. Puedo comprender que algunas cosas cueste reconocerlas en público, pero es que dan una imagen muuuy patética.

Chema, gracias por tu apoyo. Estoy un poco baja últimamente, será el calor que me baja la tensión y me deja aplatanada. :)

La verdad es que el post iba un poco en plan general, estoy leyendo "Tu rostro mañana" y tiene algunas reflexiones muy interesantes que me apetece compartir con vosotros.

Geno dijo...

Huy sí, con alguno de esos me he cruzado también,algunos con temas como el que comenta Chema (que menuda tontería, ¿por qué mentir en eso?) y otros en cosas más serias pero que sí, acaban descubriéndose a sí mismos. También en ocasiones "he disfrutado" poniéndolos en evidencia como dices pero a veces, ni se inmutan y otras intentan convencerte de que "no, eso es mentira, yo no te dije eso" jajajajja
Ánimo con ese bajón, guapa y disfruta del descanso vacacional y el verano :-D

Shirat dijo...

Y tanto, Geno. ¿A quién no le ha pasado?
Disfruta tú también del verano y del calorcito. Yo no paro de leer, hacía años que no me lo permitía de esta manera tan salvaje y la verdad es que estoy disfrutando muchísimo.

Cloti Montes dijo...

Ya verás que bien te viene lo de leer a tope en verano, es mi cargador de pilas y siempre funciona.
Mi anécdota al respecto la cuenta con mucha frecuencia. El mismo año en el que conseguí que admitieran a mis hijos en el cole al que van, concertado y con una fama merecidísima (siempre entre los 50 primeros en la Comunidad de Madrid), una amiga/conocida lo consiguió también. Como nunca antes había comentado nada de cambiarlos de centro y yo lo había pregonado a los cuatro vientos, me extrañó y le pregunté cómo podía tener los puntos necesarios. Estaba embarazada por tercera vez y me aseguró que le habían dado los puntos por "familia numerosa", con la niña nonata, claro. La mentira era tan flagrante que me quedé bloqueada y fui incapaz de hacer lo que dice Geno. También fui incapaz cuando dos años después, esperando para recoger a los niños del cole me contó alegremente el chanchullo real, se había empadronado en una dirección falsa.
Lo curioso es que ella jamás me preguntó a mí cómo lo había conseguido yo.
En fin, nunca más he vuelto a confiar en nada de lo que cuenta, de hecho, apenas le hablo y la evito en lo posible.
Sigue cuesta arriba, wapa. Te echamos muchísimo de menos en facebook, que lo sepas.
Bssss
Cloti

Merchi dijo...

Hola, yo no tengo una anecdota, tengo miles, mira que he descubierto mentirosos a lo largo de mi vida... Y sí, suelen ser ellos mismos quienes se delatan. Totalmente cierto todo lo que dices.

Shirat dijo...

Cloti, tu anécdota es alucinante. La gente no se corta un pelo.

Merchi, bienvenida al blog. Tienes razón en que anécdotas hay a miles, tantas como mentirosos.

 
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